Hemos sido testigos de excepción de la apertura del gobierno inmediatamente se conocieron los resultados del plebiscito del 2 de octubre.

El trabajo dedicado del Presidente y los comisionados, para escuchar y organizar las inquietudes y propuestas de los representantes del No y la extensión incluso a sectores del Sí, buscando el mayor consenso nacional frente a los Acuerdos de Paz, ha sido un ejercicio ciudadano que enaltece a todos los participantes y que a nivel internacional recuperó la confianza de los colombianos que anhelamos una paz incluyente, estable y duradera.

En este marco el Consejo Empresarial por una Paz Sostenible, del cual hacemos parte, tuvo la oportunidad de contribuir presentando el documento Propuestas básicas de ajustes al texto del acuerdo final de paz y a su implementación.

Revisado con detalle el nuevo acuerdo, con apoyo de reconocidos académicos y especialistas en los temas, queremos expresar nuestra convicción sobre el mejoramiento sustantivo frente al acuerdo anterior. Hay cambios positivos en prácticamente todos los temas que preocupan a los colombianos, destacando los avances significativos en los temas de Justicia, Reparación y No Repetición; el centro de la negociación. Destacamos igualmente una narrativa positiva sobre el papel fundamental de la libre empresa y en general de la iniciativa privada en el desarrollo del país, base de una inclusión social con oportunidades, cuya ausencia preocupaba.

Sin duda y como la mayoría de los colombianos ya lo entienden, no hay acuerdo perfecto. Pero estamos ante una nueva realidad política que hace más esperanzadora una paz sostenible, que ha sido siempre el referente de nuestra actitud analítica y propositiva, a lo largo de la negociación.

En la reglamentación y en la expedición de las normas que hagan posible la implementación del nuevo acuerdo y en la implementación misma, hay espacios para avanzar hacia un mejor acuerdo en todo sentido. El fortalecimiento institucional, el trabajo colectivo, la reconciliación, la calidad de las personas e instituciones al frente de los compromisos de implementación y el uso transparente y eficiente de los recursos públicos, serán tanto o más importantes que la letra misma de los acuerdos. Toda la sociedad civil tenemos la responsabilidad de participar activamente en una implementación oportuna, responsable y con resultados.

Buscar el mayor compromiso de todos, debe seguir siendo un objetivo de gobierno irrenunciable. Pero el gobierno necesita actuar de forma expedita, como tanto se reclama, el tiempo se convierte cada vez más en una variable crítica dada la fragilidad de la situación en que se encuentra el proceso, pues hay un actor que no controlamos desde los mecanismos de nuestra democracia: las Farc.

Estamos seguros que, poniendo al frente los mejores intereses por el futuro de Colombia, encontraremos la salida y no dejaremos escapar este momento único de nuestra historia. Tenemos la firme convicción que, ahora sí, la paz pueda ser la ruta de todos los colombianos.

Publicado en El Colombiano el lunes 21 de 2016

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