Esta semana en El Colombiano, dedicamos nuestro espacio de opinión para reflexionar sobre las estrategias que se vienen trabajando en Medellín para que cada vez más personas reconozcan y se apropien de los retos que enfrentamos como ciudad, resaltando valiosos espacios de encuentro como El Foro por un Valle de Aburrá con un aire limpio, Ciclo Siete y la exposición El Niño y la Niña en el Planetario. Así lo expresamos:

El foro Por un Valle de Aburrá con aire limpio, coordinado por El Colombiano, mostró el interés por el tema y especialmente la capacidad de líderes de diferentes sectores de explicar y proponer en torno a este objetivo. El Periódico ha hecho un buen balance del mismo y se tiene acceso a las ponencias más significativas.

Desde Proantioquia planteamos que la relación desarrollo industrial y aire limpio debe ser considerada, pero que no se pueden tener simplismos como el: hay que sacar muchas industrias del Valle de Aburrá. ¿Cuáles? ¿Por qué? ¿Hacia dónde? ¿Cuáles son los costos sociales y económicos para la región? Creemos que no solamente es necesario sino posible, la mejor organización del territorio conviviendo industria, vivienda y espacio público.

Acompañar e incentivar el cambio tecnológico hacia una producción más limpia, es la ruta correcta. En la columna anterior mostramos ejemplos en este sentido y podemos agregar dos: Ladrillera San Cristóbal y Papelsa. En alianza con EPM, lograron un cambio sustancial en eficiencia energética con efectos bien positivos sobre sus emisiones. Promover alianzas de este tipo, es la tarea. Hicimos igualmente una reflexión sobre incentivos para que se avance rápidamente en la búsqueda de aire limpio. No puede darse igual tratamiento, cuando de restricciones se trata, a quien ha hecho esfuerzos en ese sentido y cumple las normas, y a quien no. En este caso la diferenciación es un imperativo; sino, es desestimular a quienes avanzan.

En Portafolio Verde unos jóvenes empresarios asumieron desde 2013 la organización de un encuentro internacional llamado Ciclo Siete. Una semana al año por la sostenibilidad, con cuatro propósitos: generar conciencia; llamar a la acción; resaltar con el ejemplo las mejores prácticas e inspirar a más personas. El año pasado se realizó en simultánea en 22 países de Iberoamérica, movilizando 9 millones de personas que entendieron que las acciones pequeñas son las que generan los cambios más grandes. Estamos en la tercera versión de Ciclo Siete y quienes quieran sumarse pueden encontrar las opciones en su página web.

El Planetario, en alianza con El Año Colombia–Francia, acaba de inaugurar la exposición El Niño y La Niña, historias superpuestas. ¿Por qué el fenómeno de El Niño puede causar inundaciones en el Perú y sequía en Colombia? ¿Cómo varía, según el lugar y la cultura, este fenómeno que se ha presentado en los últimos tres millones de años? ¿Cómo los humanos nos hemos transformado con el clima? ¿De qué formas hemos moderado o prevenido los daños? Las respuestas a estas y muchas más inquietudes, se encuentran en la bella exposición.

En todos estos eventos la buena administración pública de los retos de sostenibilidad, es también algo en común. Y la responsabilidad de La Política y Las Políticas. La prevención – tan ajena en general a la cultura de los políticos– es un foco de necesaria mayor atención de la ciudadanía. Germán Poveda Jaramillo, autoridad mundial en la materia y quien asesoró la exposición, es enfático en que si los políticos no acogen el conocimiento científico como base para la toma de decisiones públicas…hay que cambiar de políticos.”