Las instituciones educativas han logrado permanecer en todos los rincones del país, pese a la violencia, la pobreza y las desigualdades. Hoy, cuando el país avanza en los acuerdos de paz, es cada vez más recurrente situar la escuela como centro para la construcción y promoción de ciudadanía.

¿Cómo generar acciones intencionadas desde la intervención constructiva en la toma de decisiones colectivas? ¿Cómo mantener la escuela como espacio privilegiado para favorecer el contacto entre pares, el intercambio de saberes y el reconocimiento de otras maneras de coexistir?

En nuestra más reciente publicación en La Silla Vacía, reflexionamos sobre la calidad educativa y su pertinencia como estrategia poderosa para la formación de los ciudadanos competentes que puedan adelantar las transformaciones que como sociedad y país nos demanda el siglo XXI. Seguir leyendo.