En el marco del Día del Maestro, El Colombiano, lanzó un especial con historias cortas que recurren a la memoria y al profundo valor que tienen los docentes para nuestra sociedad.  Leer más aquí

Mi primera maestra fue Maruja Gómez. Jubilada, quien accedió ante mis padres a enseñarme las primeras letras. No existían entonces los jardines infantiles y uno debía cumplir los siete años para entrar a la primaria. Yo llevaba un pequeño taburete y me sentaba en su Sala –casa humilde, con solar, llena de luz y flores– ante un pequeño tablero y una letra que nunca olvidaré. La mejor caligrafía árabe me parece poco ante el arte de la escritura de la maestra Gómez.

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Fue siempre una enseñanza por conversación. Le debo mi amor por la lectura, el respeto al diálogo; viví intensamente lo que hoy denominan los expertos, la pedagogía del amor. Eran momentos llenos de afectos y complicidades en el aprender. ¡Y era su único alumno! Aceptó ayudarme, como una especie de “ atención especial” a mi familia, como se decía entonces a actos generosos de amistad.” Rafael Aubad, Presidente de Proantioquia.

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Desde Proantioquia, venimos trabajando hace ya una década con programas que le apunan al fortalecimiento de las competencias socioemocionales de los maestros, creemos en el poder tranformador que tienen para propiciar escenarios cada vez más sostenibles desde el aula. ¡Gracias a ellos por ser inspiración!

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