Por: Juanita López Peláez, PhD en Geografía, experta en gestión el riesgo
¿Qué pasaría si un terremoto como el del Eje Cafetero ocurriera en Medellín? ¿Está la ciudad preparada para responder ante un evento de este tipo y para enfrentar las consecuencias a mediano y largo plazo que podría tener en el desarrollo de la ciudad? ¿Están las normas de construcción y el control de las mismas por parte de la administración municipal adaptados ante el aumento de la pluviosidad que se ha evidenciado en los últimos meses? ¿Qué tan vulnerable es Medellín y el área metropolitana ante los fenómenos de origen natural?
Estas son algunas de las preguntas que motivaron la realización del panel que tuvo lugar en la sede de Proantioquia el pasado 30 de marzo “La reducción del riesgo de desastre: un asunto de ciudad”. Organizado en el marco de la Asamblea del BID en Medellín, el evento contó con la presencia del Dr. Omar Dario Cardona, experto en gestión del riesgo y asesor del BID en el tema, quien presentó la ponencia “Desarrollos modernos de la gestión del riesgo de desastre en contextos urbanos”. Asistieron como comentaristas la Dra. Clara Inés Restrepo, Secretaria del Medio Ambiente del Municipio de Medellín y el Concejal Santiago Londoño. Por otra parte, se contó con una amplia asistencia de público compuesto por representantes de los gremios y del sector privado, de las instituciones públicas municipales, metropolitanas y regionales, de académicos y estudiantes de diferentes universidades y de ciudadanos preocupados por la situación de desastres en la ciudad.
En su ponencia, el Dr. Cardona explicó que la gestión del riesgo, entendida como una estrategia de gestión del desarrollo, es uno de los ejes al cual el Banco Interamericano de Desarrollo dedica desde hace algunos años una parte importante de sus recursos técnicos, humanos y financieros. Dicha gestión comprende cuatro fases: la identificación del riesgo para la toma de decisiones, la reducción del riesgo (prevención y mitigación), el manejo del desastre (preparación, respuesta y recuperación) y la protección financiera (retención y transferencia de pérdidas). Sin embargo, en países como el nuestro la mayoría de los recursos se han orientado principalmente al manejo del desastre, mientras que en las demás fases se ha avanzado poco.
Bogotá, a pesar de no tener una memoria reciente de catástrofes, se destaca por sus avances mediante el uso de herramientas de identificación del riesgo y de sistematización de la información disponible. Éstas han sido perfeccionadas en los últimos años gracias al trabajo coordinado entre las diferentes instancias del Distrito y de campañas de comunicación que han tomado cada vez más fuerza. El programa de modelación del riesgo catastrófico ha permitido un nivel muy alto de toma de decisiones conduciendo a las administraciones locales a invertir cientos de millones de dólares en reforzamiento estructural de las escuelas, de los hospitales de nivel uno y dos, y de las vías y puentes principales, así como en el fortalecimiento de la campaña de información y alerta ciudadana: “Con los pies en la tierra”.
El caso de Manizales es, en igual sentido, un ejemplo exitoso de trabajo articulado que se refleja en los programas de manejo preventivo de laderas reconocidos internacionalmente, en la existencia de medidas de aseguramiento colectivo de los edificios públicos o de subsidios solidarios de recuperación post-desastre para estratos bajos a través del impuesto predial por medio del programa “Manizales predio seguro”. Estos dos modelos muestran los frutos de una acción transdisciplinaria, coordinada y, sobretodo, continua más allá de los periodos de gobierno local.
Frente a lo anterior, los asistentes enfatizaron que si bien Medellín ha avanzado bastante en estudios, en alarmas tempranas, en estrategias de manejo de bordes urbanos y es líder en la atención de emergencias, aún se está lejos de una política integral de gestión. Los principales puntos destacados por los comentaristas y por las preguntas del público fueron:
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La importancia de comprometer a la ciudadanía en la reducción del riesgo de desastre con el fin de impulsar las decisiones políticas en ese sentido.
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La importancia de tener en cuenta las diferentes percepciones sobre los riesgos en el desarrollo de políticas y de campañas educativas.
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La necesidad de fortalecer el manejo del riesgo con una perspectiva metropolitana
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La necesidad de generar un marco de coordinación entre todos los actores que participan en la gestión, tanto públicos como privados, con el fin de avanzar hacia el desarrollo de un plan concertado de gestión del riesgo.
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Se destacó igualmente la importancia de generar un diálogo entre técnicos y políticos, de manera que la gran cantidad de estudios con que cuenta la ciudad se conviertan realmente en instrumentos para la toma de decisiones y para la priorización de las acciones.
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Es fundamental fortalecer los sistemas de control, el cumplimiento de las normas de uso del suelo y el manejo preventivo de las laderas ante los procesos acelerados de urbanización (formal e informal) y de afluencia de población desplazada.
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Quedó como conclusión fundamental la necesidad de generar un amplio sistema de información que integre los productos generados por las diferentes instancias municipales (EPM, Corantioquia, Área Metropolitana, secretarías municipales, compañías de seguro) de manera que permita elevar el nivel de conocimiento sobre los riesgos como una herramienta fundamental para el manejo integral.
Finalmente, queda claro que la gestión del riesgo tiene una relación directa con la sostenibilidad ambiental y con los diferentes aspectos del desarrollo local tales como la vivienda, el uso del suelo, la aplicación de las normas, la infraestructura, los servicios públicos, la educación, la gobernanza urbana y la participación ciudadana.
La asistencia al evento y las inquietudes expuestas reflejan el interés de la ciudadanía en el tema y admite proponer que para dar seguimiento a la agenda pública en la materia se constituya una mesa de trabajo que represente los intereses colectivos. Envíenos sus comentarios a: stobon@proantioquia.org.co; juanalp@gmail.com
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