Juan Felipe Aramburo, integrante de nuestro equipo de educación y líder del programa Ser+Maestro, reflexiona sobre el papel de la escuela como guía y camino para promover la construcción de ciudadanías. Este es el artículo completo publicado en el periódico El Mundo:

“El barrio Moravia, en el nororiente de Medellín, es un innegable ejemplo de transformación ambiental. Del basurero que en la década de los setenta motivó uno de los asentamientos informales más grandes de Latinoamérica ya no queda mucho. Con una evolución sin precedentes para la ciudad, y apoyado plenamente en una comunidad resiliente, organizada y dinámica, Moravia es hoy un escenario ideal para comprender que los territorios pueden responder a las necesidades de sus habitantes.

En este marco inspirador es siempre oportuno pensar que la escuela tiene no solo un reto académico, sino un compromiso ético con la configuración de escenarios para la formación de ciudadanos reflexivos sobre su realidad, críticos con sus contextos y propositivos frente a la transformación y el desarrollo local. Desde luego este propósito no excluye los debates sobre cómo garantizar los mínimos académicos necesarios para que la escuela aporte a la disminución de las brechas sociales del país, pero sí vuelve la mirada en un punto central: la escuela cercana a la vida.

Esta afirmación busca que la escuela encuentre espacios curriculares situados, en los que los saberes apropiados por los estudiantes se aproximen a soluciones de las necesidades del entorno y permitan darle sentido práctico a ciertos conocimientos. Adicionalmente, esta escuela cercana a la vida entiende que el desarrollo integral de los estudiantes comprende la promoción de competencias como el liderazgo, la ciudadanía activa, la capacidad de agencia y el trabajo colaborativo.

En Moravia las instituciones no han sido menores a los retos planteados. La Institución Educativa Fe y Alegría Luis Amigó, viene siendo reconocida como un aliado fundamental para la gestión social del barrio. Iniciativas como la media técnica con énfasis en turismo ha permitido que muchos estudiantes se formen como guías de rutas urbanas para mostrar la transformación del barrio; además de consolidar la escuela  como una poderosa cantera  para la renovación generacional de liderazgos.

Esta institución es además referente para promover prácticas educativas innovadoras, que van desde escenarios para la reflexión de la diversidad étnica hasta la incorporación de metodologías activas de aprendizaje. Así pues, en Moravia la transformación se apoya en las instituciones educativas, y estas se han convertido en espacios de convergencia de múltiples actores: universidades, centros de apropiación del conocimiento y espacios culturales y comunitarios. Todos ellos se encuentran, pensando de manera articulada, en cómo la escuela propone saberes para repensar el contexto, y cómo el contexto apoya las prácticas escolares desde la inclusión de diversos lenguajes y metodologías.

Este activo rol de la escuela pasa necesariamente por un grupo de directivos y docentes motivados con su labor. Ellos reconocen la necesidad de una escuela que se adapta al contexto, que redimensiona permanentemente los saberes y que encuentra formas activas para la inclusión, la participación democrática y la diversidad. En Moravia, como en sus escuelas, se sigue construyendo cercanía con el barrio, la identidad y la paz desde escenarios educativos promovidos por agentes educativos comprometidos con su oficio, y dispuestos a formarse permanentemente.

Para una ciudad como Medellín, y para un país que se prepara para el posacuerdo, encontrar en la escuela formas concretas de intercambio y reflexión sobre el desarrollo local reivindica la idea de la educación como un camino posible para promover la construcción de ciudadanías. Es entonces necesario estimular iniciativas como éstas, que en última medida se convierten en estrategias de sostenibilidad social para que los territorios, que en otros tiempos fueron violentos y vulnerables, sean hoy nuestros motivos de esperanza para pensar que otra Colombia es posible”.

Desde Proantioquia, Juan Felipe Aramburo además es Gerente del Capítulo Antioquia en la Fundación Empresarios por la Educación.