La democracia debe ser capaz de tomar medidas drásticas contra la corrupción y eso nos compromete a todos. Profundizar y no fortalecer la debilidad institucional es la gran puerta de entrada al populismo, así lo expresamos en nuestro espacio de opinión en El Colombiano:

“Todas las encuestas que consultan la opinión de los colombianos, muestran que Venezuela es considerado el modelo político a evitar. Hemos tenido oportunidad de reunirnos en los últimos meses con empresarios de ese país para comprender mejor su realidad y obtener, en esta perspectiva, aprendizajes sobre qué hacer y qué no. Alertas rojas en nuestro desarrollo político institucional y empresarial, sobre las cuales es necesario reforzar la conciencia ciudadana y la activa participación política, para no dejar por indiferencia, que se produzcan consecuencias catastróficas en nuestro estado social de derecho.

Dos recomendaciones prioritarias nos hicieron dichos empresarios: una referida a la confianza en la democracia y la otra, al papel del sector empresarial en la construcción de paz, aún en escenarios de gran inestabilidad política. Sobre la primera nos advertían, con base en su experiencia en los años previos a la presidencia de Hugo Chávez, de lo erróneo que fue dejar que, ante hechos críticos de corrupción, se generalizara un sentimiento colectivo de repudio frente a los mecanismos de la democracia. Lamentan no haber rescatado una narrativa positiva sobre la mayoría de las personas, instituciones y empresas que trabajaban honradamente. Como lo positivo es menos mediático que lo negativo, se fue destruyendo progresivamente la confianza.

Esta conversación se originó con respecto al escándalo de sobornos en América Latina de la constructora Odebrecht. Preguntaban: ¿Van ustedes a permitir la generalización de que entonces todos los constructores son corruptos? ¿Y que todas las instituciones del Estado, relacionadas con el tema también lo son? Esta perspectiva, como bien lo señala Oppenheimer, es una de las grandes amenazas a la estabilidad política y económica de la región. La democracia debe ser capaz de tomar medidas drásticas contra la corrupción y eso nos compromete a todos. Profundizar y no fortalecer la debilidad institucional es la gran puerta de entrada al populismo.

Entre otras cosas, vale la pena mencionar que en América Latina los mayores sobornos de la firma brasilera fueron pagados a funcionarios de este tipo de gobiernos. ¡Protestas emocionales para llegar al poder e impunidad para disfrutar de él!

Con relación a la segunda recomendación de los empresarios venezolanos, invitamos a consultar el proyecto Alcatraz, de la Fundación Santa Teresa, institución que canaliza la responsabilidad social del conocido ron que lleva el mismo nombre. En una Venezuela turbulenta, cambiaron el papel de espectadores frente a los conflictos sociales y decidieron ofrecer a jóvenes asaltantes de sus instalaciones, que actuaban en el marco de una posición tolerante y permisiva frente al delito por parte del gobierno, la oportunidad de trabajar en la empresa. Aún, en los mayores conflictos sociales, si el empresariado no es pasivo, la gente es abierta a las oportunidades positivas.

Desde el Consejo Empresarial por una Paz Sostenible, que creamos muchas instituciones y centros de pensamiento, queremos ser activos en la lucha por una mejor democracia y la defensa del estado de derecho, y por el ejercicio del libre desarrollo empresarial con responsabilidad social y equidad. Esperamos en muchas de las columnas, exponer nuestras iniciativas en este sentido.

Título prestado del libro de K. O´Donnell”.

Compartidos