Si el sistema de carreteras, vías y caminos del Oriente, se articula con la conservación de las estructuras naturales (como por ejemplo, el río Negro y todo su exquisito sistema de quebradas, cursos de agua y humedales), las estrategias de conservación de la biodiversidad y enriquecimiento ambiental en espacios antrópicos se puede masificar, ampliar sus efectos y extender al conjunto del valle.  San Nicolás Sostenible, nuestra columna de opinión de esta semana en El Colombiano.

“Oriente, particularmente el valle de San Nicolás, muestra un proceso de industrialización, parcelaciones de recreo y “urbanización” del campo, que con los años ha ido tomando proporciones inquietantes. Con notorios riesgos para la riqueza cultural, ambiental y paisajística que ha caracterizado la región.

Esta situación ha sido advertida de tiempo atrás por muchas instituciones y personas; se han realizado valiosos ejercicios de planificación buscando pensar de manera integral su desarrollo, articulando lo urbano, las aguas, los bosques y el campo. A su vez, promoviendo figuras como la provincia o el área metropolitana, que implican procesos políticos y de institucionalización complejos, pero que hay que abordar con decisión. En este propósito hay progresos destacables que es importante apoyar y acelerar.

Mientras se alcanza este objetivo de institucionalizar una figura que integre administrativamente el territorio y lo planifique de manera coherente y articulada, líderes de la región preocupados con el avance de las problemáticas ambiental y socio-espacial, decidieron promover iniciativas concretas supramunicipales para enfrentarlas de manera inmediata. Es el caso de la Plataforma para la Gestión de Proyectos Sostenibles del valle de San Nicolás, Una alianza que migra de la Planificación al Proyecto, para afrontar urgentemente las consecuencias de una urbanización incontrolada, que sobrepasa la capacidad de los gobiernos locales para enfrentarla.

La Plataforma formuló una primera propuesta con respaldo conceptual y práctico de la Universidad Eafit y apoyo de las fundaciones Fraternidad Medellín y Proantioquia, sobre “Corredores Estratégicos de Movilidad Sostenible, Ordenamiento Territorial y Recuperación Ambiental para el Oriente Antioqueño”(ver www.proantioquia.org.co) entregada a los alcaldes del valle de San Nicolás y a la Gobernación al inicio de sus mandatos para el período 2016-2019 y como el primer resultado de esta alianza interinstitucional.

Partiendo del reconocimiento de que las vías son fundamentales para el acceso y la provisión de servicios sociales, educativos, recreativos y económicos, la propuesta recuerda que al mismo tiempo desde el punto de vista ambiental y paisajístico, la apertura, expansión, uso e incremento en densidad de carreteras con frecuencia afecta negativamente y de manera irreversible, algunos procesos bióticos y ecosistémicos vitales, la salud humana y los valores culturales.

En este marco formula que la extensión y amplitud de vías en el altiplano de San Nicolás, vaya de la mano de espacios potenciales para restaurar procesos ecológicos que mitiguen, al menos parcialmente, las transformaciones antrópicas del desarrollo vial y urbanístico. Y hace propuestas concretas para lograrlo.

Si el sistema de carreteras, vías y caminos del Oriente, se articula con la conservación de las estructuras naturales (como por ejemplo, el río Negro y todo su exquisito sistema de quebradas, cursos de agua y humedales), las estrategias de conservación de la biodiversidad y enriquecimiento ambiental en espacios antrópicos se puede masificar, ampliar sus efectos y extender al conjunto del valle. Una estrategia sin duda crucial para revertir, al menos un poco, el panorama de deforestación, riesgo por provisión y regulación de agua, y ausencia de conexión de espacios verdes, del valle de San Nicolás.

Esperamos contarles a los lectores otras iniciativas de la Plataforma. En este caso con liderazgo de Cornare y la Universidad Católica, para un San Nicolás con mejor calidad de vida”. 

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