En nuestra más reciente columna de opinión en El Colombiano, dedicamos nuestro espacio para reflexionar sobre la visita del Vicepresidente (general) Óscar Naranjo, para conversar sobre temas tan importantes como la coordinación y la articulación de la implementación de los Acuerdos de Paz, la política de lucha contra las drogas y la seguridad y derechos de los líderes sociales. 

“En columna del 6 de marzo (El optimismo es una obligación moral) señalábamos como imperativo el apoyo crítico a la implementación de los Acuerdos de Paz. Combatir redes de desesperanza, como inercia de comodidad. Un frente de trabajo ha sido promover encuentros periódicos con el Gobierno, buscando incidir en clave de construir una Paz Sostenible y no simples arreglos de coyuntura.

Un encuentro amplio y profundo tuvimos con el Vicepresidente (general) Óscar Naranjo. Su historia como servidor público, su conocimiento del país, su labor como negociador en La Habana y su talante ajeno a la polarización, en sintonía con lo que la mayoría de los colombianos reclama, son atributos que todos le reconocemos.

El Vicepresidente ha asumido cuatro tareas críticas: coordinar la articulación de la implementación; focalizar mayores esfuerzos en seguridad urbana; coordinar y mejorar la política de lucha contra las drogas y la seguridad y derechos de los líderes sociales.

Hace pocos días estuvo en Antioquia, conversando ampliamente sobre estos temas con diversos sectores, incluyendo su presencia en la región de Urabá. Su apertura a escuchar, afirmó su liderazgo. Algunas sugerencias ya formuladas o en proceso, al Vicepresidente, quiero compartirlas con los lectores.

La articulación y coordinación en el gobierno central, con los territoriales y con la sociedad civil, es de extrema urgencia. Deben primar los criterios técnicos y las economías de gestión y sinergia de esfuerzos y recursos. A más de evitar los intereses políticos – clientelistas, es necesario combatir el facilismo de aceptar expectativas desbordadas de comunidades y de las Farc, pensando solo en el gobierno actual, evitando la confrontación argumentada y la primacía de los criterios de gradualidad y viabilidad, pactados en La Habana.

En seguridad urbana, insistimos en que en la articulación de la cadena de justicia – policía, fiscalía, juez y establecimiento carcelario– está la clave del éxito frente al crimen. Sin ella, el resultado es impunidad y corrupción. En la conveniencia de reforzar la alianza con la Alcaldía de Medellín para este propósito.

El modelo de sustitución de cultivos de uso ilícito del Gobierno Nacional, tiene inmensos retos y riesgos. La Fundación Ideas para la Paz FIP ha identificado por lo menos seis: concentración de beneficios en unos pocos e incentivos perversos; acuerdos no sostenibles fiscalmente; cogobernanza de las Farc; intermediación en la concertación con comunidades: conflictos de interés, clientelismos, corrupción y desperdicios; y radicalización social por expectativas no cumplidas. La FIP misma, en asocio con otros Centros de Pensamiento, plantea responsablemente y pensando en el futuro del país y los Acuerdos, alternativas frente a estos riesgos.

El Vice tiene muy claro que trabajar por “ni una muerte más de líderes sociales”, es un imperativo ético y de Estado. La coordinación de autoridades, es de nuevo un elemento crítico.

Tenemos la total confianza que todas estas respetuosas pero firmes sugerencias, son acogidas positivamente por él. Y su disposición a que con argumentos y pensando ante todo en el país, recibirá muchas más.

Una sugerencia más al General: es muy temprano para que el ejército asuma un papel simplemente persuasivo y preventivo. Hay muchos territorios en los cuales el carácter ofensivo es absolutamente necesario. Aquí por favor, no permita ingenuidades”.