En nuestra reciente reflexión en El Colombiano, expresamos la importancia de llegar a los territorios con estrategias organizadas, reconociendo a su vez el valor de las tierras y sus habitantes. Solo gestionando recursos públicos, privados, nacionales e internacionales, generando mejor oferta educativa y agroindustria, evitaremos hechos como los de Tumaco y crearemos la confianza para construir colectivamente territorios legales, prósperos y estables.

“Preocupación producen las declaraciones, entre otras, del Fiscal General, cuando señalan que por lo menos 500 desmovilizados de las Farc volvieron a las armas por la influencia de grupos dedicados a los negocios del narcotráfico; y la de los muertos en la vereda de Puerto Rico Mitaje. Dos noticias ampliamente ligadas a cómo se desenvuelve hoy el proceso de integrar Tumaco al Estado Social de Derecho. Un contexto lamentable de una provocación permanente y agresiva a la fuerza pública y unos gobiernos que aún no logran configurar una estrategia convergente, coordinada y sostenible, de afrontar los complejos problemas.

¿Cómo convencer a quienes han vivido de la coca para que cambien sus actividades? La sustitución de cultivos es un proceso demorado y la lentitud en un país como el nuestro, ávido de soluciones, de intereses criminales y en una zona tan carente de institucionalidad, no es nada fácil. Algunos columnistas han resaltado que si desaparecen por completo los cultivos de coca en Tumaco, los ingresos de esa población bajarían un 12 % en contexto de un índice de necesidades básicas insatisfechas cercano al 50 % y uno de pobreza superior al 80 %. Es enorme el reto; no podemos minimizarlo. Se necesitan mucha inteligencia, aliados y constancia. Pregunta a las Farc: ¿sí están entregando información efectiva sobre el narcotráfico?

Duelen los muertos de Tumaco, sus familias, el miedo que produce en muchos. Pero en términos de gobernanza de la transformación, preocupa además que las advertencias sobre la necesidad de iniciativas rigurosamente coordinadas para tener éxito en zonas como esa, no hayan logrado permear suficientemente la gestión de lo público. ¡Y los narcos sí que se coordinan para influir negativamente! Esperamos que el general Naranjo logre influir positiva y decisivamente en este campo.

¿Cómo logramos que Tumaco no sea espejo para lo que necesita el país, en materia de modelos de promoción del desarrollo regional en contextos difíciles? Solo con estrategias subregionales en alianza, para que sectores públicos, privados, académicos y sociales, de verdad asuman como colectivo tareas integrales. Que el gobierno proponga planes de sustitución de cultivos en clave de mercados y no de subsidios fáciles; pero además, que los entornos de dichas regiones se llenen de ofertas institucionales y de ambientes culturales y económicos, favorables al empresarismo inclusivo. Todo acompañado por educación y seguridad integral.

En Antioquia tenemos territorios listos para implementar estrategias con este enfoque. Bajo Cauca es un ejemplo por su complejidad: debilidad institucional, bajo nivel de educación y capacitación, corrupción, múltiples requerimientos de asistencia técnica, falta de acceso a canales de comercialización, mal estado de las vías terciarias, cultivos ilícitos… pero también por sus fortalezas: proyectos productivos promisorios, asociaciones y corporaciones establecidas, conocimientos sobre el potencial y receptividad de los habitantes. Cacao, café, caucho, leche, quesos, apicultura y reforestación, son algunos de los productos con gran potencial.

Solo llegando al territorio de manera organizada, reconociendo el valor de las tierras y sus habitantes, gestionando recursos públicos y privados, nacionales e internacionales, generando mejor oferta educativa y agroindustria, evitaremos hechos como los de Tumaco y crearemos la confianza para construir colectivamente territorios legales, prósperos y estables. Convocamos a mostrarle al país un ejemplo desde Antioquia.”

 

Compartidos