Sobre este tema reiteramos en El Colombiano tres pilares que cruciales para su implementación: El primero, ponerle un límite legítimo al derecho a la salud. El segundo, incorporar en la sostenibilidad financiera los criterios de racionalidad, eficiencia y de trabajo articulado entre sus actores. Y el tercero, promover la construcción de un modelo de atención cálido, de calidad, oportuno, eficiente, pertinente y articulado para los usuarios del Sistema. Así lo expresamos:

“En diferentes oportunidades hemos insistido en una prioridad como país y región: la creación de un sistema de salud equitativo, solidario y sostenible. Nuestro Sistema es uno de los logros políticos más importantes como Nación, con un régimen contributivo que ha generado una reducción en la pobreza de un 2,14 % y en el coeficiente de Gini de 0,76 %. Mientras que el impacto del régimen subsidiado ha sido mayor: una reducción del 2,43 % y del 1,70 %, respectivamente. No hay otro tema más prioritario de política pública, sin hablar sobre sus efectos en productividad. Pero lamentablemente, el Sistema tiene riesgos de perder todos sus avances, como lo expresan los ciudadanos.

En la más reciente Encuesta de Percepción Ciudadana sobre la Calidad de Vida en Medellín (2017), la salud junto al desempleo, son los aspectos más importantes para nuestra calidad de vida. Pero la satisfacción con el servicio se ha venido deteriorando progresivamente desde 2013.

Luego de haber alcanzado en 2007 un máximo histórico de satisfacción con 68 % de los ciudadanos que así lo expresaron, diez años después el panorama es sensiblemente diferente: 56 % satisfechos y 24 % totalmente insatisfechos. Y comparada con la satisfacción expresada respecto a otros bienes públicos, la del servicio de salud es la más baja.

La Encuesta muestra un deterioro en los tiempos de atención: en promedio 6 de cada 10 medellinenses reportan que pasaron seis días o más entre el momento de solicitar la cita y el de recibir el servicio, el más alto promedio en 11 años. Pero 1 de cada 5 tuvo que esperar más de 30 días; y en los más pobres la situación es más crítica: 7 de cada 10 tuvieron que esperar 6 días o más y 1 de cada 3, más de 30. Según la Resolución 1552 de 2013 de MinSalud, la asignación de las citas de medicina general no debería exceder los 3 días hábiles a partir de la solicitud.

Lo hemos dicho varias veces: una ciudad y un departamento que han enfrentado los retos de la mafia, de la competitividad, de la educación, del espacio público, de la atracción de inversión y de la innovación, no pueden ser inferiores frente a la necesidad de asegurar que su población acceda a un servicio de salud de calidad.

No se puede aplazar más un Acuerdo Regional por la Salud sobre tres pilares. El primero, ponerle un límite legítimo al derecho a la salud. El segundo, incorporar en la sostenibilidad financiera los criterios de racionalidad, eficiencia y de trabajo articulado entre sus actores. Y el tercero, promover la construcción de un modelo de atención cálido, de calidad, oportuno, eficiente, pertinente y articulado para los usuarios del Sistema. Obviamente teniendo como base ineludible los compromisos gubernamentales efectivos y en racionalidad con las características de este tipo de bien público- el más humano y sensible para todos- y la necesidad de instituciones fuertes y confiables.

Una gran oportunidad se nos presenta como Región ante la urgente necesidad de definir el futuro de Savia Salud. Necesitamos una perspectiva visionaria, incluyente, eficiente y gobernable, de una empresa para la salud tan importante como lo es EPM para los servicios públicos.

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